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lunes, 30 de marzo de 2015

Hubiera faltado




Hubiera faltado
una aproximación
incluso
casual
algún destello en un diente
que grite atención
semáforo que obligue
pero siempre
el cigarrillo en la boca al momento de hablar
humo
la garganta seca el bar
la música estaba demasiado fuerte
tal vez no escuché o nunca
dijo dos palabras
lo importante era el gesto
abrir la puerta o dejarme pasar
un mano en la cintura como si fuese
el único lugar posible para dos personas
caminando en invierno
yo no vi abrazo
tal vez la niebla o la cantidad
de camperas superpuestas
exagero con el frío
exagero                                siempre
pero no vi
manos temblorosas
duda
hubiera faltado
bailar hasta sacar
alguna idea en limpio


lunes, 27 de octubre de 2014

Es casi lo mismo


Tengo una palabra enredada
en el pelo como llovizna y me repite cada vez
como una obsesión
blanca.

Estamos en un sótano con mucha gente
contando cosas tan íntimas
tan vulgares
no hay lugar para sentarse
-perdón que el piso esté sucio
confiesa el crimen
-no limpio el piso desde que
nadie completa la frase
yo la sé
está su misma mochila de colores y usa los mismos anillos en los dedos.

A veces sus historias
a veces no sé cuándo las palabras significan cosas distintas a las que otras veces
parecen
ella escribe como ninguna, más ahora,
hay un porcentaje mayor en los escritores de tendencia al suicidio.
El juego con la imaginación,
dice el artículo estúpido que está en el fondo
de la pantalla de su computadora
en este sótano que ahora es su casa,
es un factor peligroso para personas que cuentan
con un desequilibrio mental
no tratado.
Yo miro eso y el piso sucio
un monstruo de pelusa abajo de la cama
cosas en pilas de cosas que no se saben qué son.

Busca la yerba, una bombilla
el mate está caliente
por la ventana veo pies que pasan
llueve y el frío parece sólido
blanca, palabra que repite
no sé bien qué significa si las palabras significan o dependen de otra cosa.

Por la calle camino y aún llueve
una gota cae en mi mejilla y es lágrima
las palabras significan
pienso y mi cara arde
un sótano tan blanco y sin luz

Las cosas buscan
lugar para estar
están
ella en su tormenta
con la misma mochila de siempre
parece ella
pasa gente hablando de otras cosas
pasa un chico pidiendo monedas por la ventana
pasa el hambre el mate
pasa otra anécdota más
que saca de esa mochila de colores
para todos
para cualquiera
porque ahí está su idea

de lo que hay que compartir.

lunes, 1 de septiembre de 2014

No estoy en casa


Llueve y no estoy en casa. Ayer iba a escribirte, lo juro. Terminé yendo a tomar un helado. Hoy llueve como para no salir, pero no estoy en casa y te extraño. Será tu manera de revolver las sábanas sin estar nunca del todo destapada o el golpear de la ventana contra sí misma. Si hoy no se cortara la luz, como siempre, podríamos ver las películas que tanto te gustan, cocinar panqueques con whisky o cualquier cosa con este aguacero del otro lado del vidrio. Pero yo no estoy en casa hace tiempo y no puedo volver. En la vereda no hay nadie, una utopía un taxi vacío. Por esta calle no pasan autos, no barren las hojas caídas de los árboles y todo se inunda, siempre, hasta tocar las puertas de las casas. Un auto pasando un día como hoy sería un rebalsar eterno, una onda expansiva, agua comiendo los pies de la gente, empujando zócalos de las casas de mis vecinos. Yo fui ese auto cuando llegué. Me deben haber odiado. Ya ves, hermosa, no puedo siquiera pedirte que vengas o tomes un remís. Me encantaría buscarte con un paraguas gigante y ver tu cara de esfuerzo saltando charcos.

Llueve más fuerte, si se me permiten las comparaciones. Es difícil lo relativo cuando uno no tiene más que un par de zapatos mojados. Una fuerza que es la naturaleza misma, brutal y hermosa. Cierra la visión una cortina de hilos fríos que caen, nítidos chorros, infinitos. No veo mucho pero no importa. Si fuera la cortina del baño o esa sábana desgastada con la que te tapas para leer, te espiaría encantado. Correría la tela, tu cara de asombro. Tantas caras extraño. Llueve mucho y estoy lejos. Mañana, te prometo, el cielo se va a limpiar y desde el ventanal vas a ver las estrellas. Tal vez no pienses en nada, pero las vas a mirar antes de ponerte el pijama, como siempre, yo también. 

lunes, 25 de agosto de 2014

De tal vez un beso.


Ridículo
un día de primavera a medio camino
no todas las cosas son enteras sino partes
el cuerpo las palabras y los autos
la idea es una parte y este encuentro
de dos personas contándose algo
de una vida.

Si nos diéramos un beso
saliva que empieza
saliva que llega
saliva que queda en mi boca y en mi cuerpo 
tres meses
dice la ciencia
demora un humano en desprenderse de los restos
de esas partes
de otro humano
viajando por adentro. 

Pero es ridículo hoy pensar tres meses más allá de mañana:
"Disculpe Doctor,
tengo saliva intrusa desde hace tiempo
me la quiero sacar"
imagino que ya es verano completo
hay asados y familias
hay parejas de vacaciones y bebés que van a nacer en invierno o en la próxima primavera
hay cortes de luz piletas de noche
agujeros en las rodillas de los pantalones y viento y yo
tengo 96.560 vasos sanguíneos 
y en todos
circulará alguien
que una vez me dio un beso
asomando la primavera.

Podría ser peor, 
un frío invierno haciendo sopa o llevando al gato al veterinario,
hay muchos lugares peores 
que este día en este bar
de tal vez un beso.

lunes, 11 de agosto de 2014

elige tu propia aventura


Si hoy sale el sol te juro
voy a estar
si hoy sale el sol
primero que nadie
es creer o no
dos opciones y la distancia entre ellas
se salva con un solo movimiento
pasar a la hoja siguiente
de elige tu propia aventura
por eso te juro
aunque vos me pidas de rodillas
que no jure
que hace mal
que voy a estar ahí
donde me pidas
sin necesidad de que me lo pidas
tampoco
si no querés
no juro
pero creé
dos personas siempre pueden estar un poco más cerca
la cercanía se mide y lo demás no importa
al lado tuyo
rozando tu sombra alargada de comienzo
de verdad
si sale el sol
voy a estar ahí

lunes, 4 de agosto de 2014

Lunes de ciudad



Nunca sé cuándo la gente miente y cuándo no. La pregunta es si tiene sentido saberlo. Busco imágenes que me gusten todos los días, como mirar el vapor que se forma en la pileta cuando estoy lavando los platos. A veces no me molesta quemarme. Lo mismo en la ducha, miro el agua caer desde abajo del chorro, entrecerrando los ojos. Nunca logro no cerrarlos del todo. Algo se acerca y ya dejo de mirarlo, infantil, esperando que pase. En la ducha es constante la pregunta por lo verdadero. La ropa secándose al sol también produce vapor. Es aún mejor porque puedo ver la humedad irse y me pregunto adónde.

Buenos Aires es una ciudad llena de cables. Esa es otra cosa que hace que sea tan divertido mirar por mi ventana de edificio alto. En las fachadas tal vez no tanto, pero los patios interiores de los edificios o sus lados están constantemente atravesados por cables negros, gordos. Antenas. Cada departamento tiene al menos tres, deduje. El de la electricidad, que viene por adentro, el del cable e Internet, que puede ser uno sólo o estar desdoblado, y el del teléfono. Me pregunto yo, con toda la tecnología que hay, el teléfono y el Internet ¿no podrían ser inalámbricos? Ese es otro de los temas que hablo con Guille. Guille dibuja casas y edificios y hasta dibujos de ciudades enteras si está inspirado. Nunca hay cables, nunca hay tanques de agua ni espacio para basura. Guille tiene 6 años y es con quien más me gusta hablar. Cada vez que dibuja, le hablo, le pregunto qué está dibujando y encuentro siempre cosas que no sé. Emi también dibuja. Más bien, pinta. Hace arte abstracto y hermoso. Lo amo con todo mi ser, pero a veces no está de buen humor para escucharlo. Por eso los miro, busco imágenes que hagan más extáticas mis experiencias. Pensé que esa palabra no existía todas las veces que me la dijeron. Hay muchos poetas que no conozco. Me pregunto, siempre, para qué pensar en la verdad de las cosas. Es como si yo dijera que me gusta un chico feo. Todo el mundo me preguntaría “¿de verdad?” o algo así, antes de decirme que está bien, y que entonces no debe ser tan feo. Yo creo que no entienden. Me gusta un chico feo y no importa si es feo  porque no existe tal cosa. Me gusta, lo importante está en el gustar del sujeto y no en la cualidad del objeto. Qué pasaría si elimináramos todos los adjetivos del planeta, me pregunto. No habría entonces tanto lugar a la verdad. Por ejemplo: la casa grande tiene ventanas luminosas que permiten la entrada de grandes cantidades de luz. La casa tiene ventanas que permiten la entrada de luz. No sé si es el mejor ejemplo, seguramente no. Cuando pienso en un poema de Susana Villalba, y eso es casi todos los días, no puedo dejar de recitarlo mal. Mal es un adverbio. Es parte de la apropiación, pero si un día me la cruzara, le diría, ey, susy, en este verso queda mejor sumiso que sumido. Y cosas así. No hay por qué decir verdades. De todas maneras, seguramente mis palabras le cayeran bien mal. 


lunes, 28 de julio de 2014

ese círculo de noche



se acuesta y siente el golpe del corazón en los oídos dentro de él un señal intermitente estoy acá acá abajo tuyo siempre el pie dando otro paso ella escucha con los ojos cerrados el ritmo regular repetitivo cíclico da igual cómo decir lo mismo hubo un principio y fue hace tanto no se acuerda caminaba con un rumbo fijo pensaba cómo se forma una línea de pasos como puntos que unen el principio y el final pero dónde fue el principio de ese círculo no poder dormir en las noches

pero ahí está el golpe desde adentro del pecho le recuerda acá estoy al lado una vida son eso latidos recordando las ganas de seguir caminando dos mil millones de latidos, una vida kilómetros pasados ella escucha en el pecho como un trote tranquilo suave el caballo galopa en un prado verde puede oler ese verde el pasto rozando su mejilla ella y él galopan sin descanso casi no hay viento


el latido sana la herida que la noche le abre al día agujero por donde ella cae caminando distraída por el borde todo tiene al menos un lado y otro que no se ve caída ella en la noche que es un tajo cada puntada acerca cada latido cose y el alba está viniendo rozando casi el caballo del prado siempre abajo acá estoy de cara al sol con este respirar liviano y tanto silencio

lunes, 21 de julio de 2014

ENCANTADA


 encantada


No te puedo decir
qué me eriza la piel
y me mirás y te reís
me pongo roja
creo que sabés lo que es pero
me lo preguntás igual
y así es como funcionamos
la pregunta no es
qué me eriza la piel sino
qué te digo
que te deja
 escuchándome decir que no sé
y riéndote

Porque cuando pienso
qué me eriza la piel
escucho tus palabras saliendo una a una
de los labios
catarata, manantial, hechizo y mientras
me preguntás
qué me pasa    siento
siento el aire que roza tus dientes
aire que trago
con la boca abierta
aire que toco con la panza con los hombros
con la cara  y me envuelve
tu palabra
me encuentra
esperán donos


eso me pasa


(porque hoy alguien se acordó de este poema)